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Entrevista con Alejandro Hidalgo

el  Sábado, 12 Julio 2014 23:28 Escrito por 

Director y guionista de "La Casa del Fin de los Tiempos".

Algo pasa en Venezuela, y no me refiero a lo que vemos habitualmente en los noticieros. Por suerte el motivo de este artículo no es uno de los tantos y bochornosos circos a los que nos tenía acostumbrados el fallecido ex-presidente (y ahora su nuevo dirigente), si no a un éxito cinematográfico. Después de batir todos los records en su país de origen, La Casa del Fin de los Tiempos llegó a las salas colombianas el 27 de junio de 2014, donde el público pudo comprobar que la misma está llamada a marcar un antes y un después en la cinematografía venezolana. A continuación os ofrecemos una entrevista con el padre de la criatura, el jovencísimo director Alejandro Hidalgo.

¿Alejandro, dónde te formaste como cineasta?
Aún me estoy formando. Más que un director de cine graduado, soy un comunicador social en medios audiovisuales. Después de ahí, arranqué en formación de muchos talleres y especialización varias áreas cinematográficas. Hice un seminario con Robert McKee y en paralelo trabajaba en producciones audiovisuales, comerciales y películas venezolanas. Mientras, fui haciendo mis propios cortometrajes estudiantiles, sin financiamiento pero con la mejor calidad posible, hasta que se presentó la oportunidad de hacer mi primer largometraje.

¿En que crees que se diferencia el cine de género latinoamericano al que se hace en el resto del mundo?
Presentamos nuestra cultura, nuestras realidades, nuestra manera de hablar, nuestras creencias. Eso ya le da un aire y una identidad muy propia. Por ejemplo, cuando ves Juan de los Muertos, ves una película de zombies cubanos. La ves enmarcada dentro de ese contexto y te das cuenta del sentido del humor de la cultura cubana. En mi película por ejemplo, verás como se divertían los niños de mi edad y eso le da un aire muy fresco. En todos los géneros hay ciertas reglas que no se pueden romper, y cuando uno las quiebra ya deja de trabajar géneros y pasan a ser obras de autor. Lo único que marca la diferencia es la propia cultura y nuestra forma de ser.

¿Como lograste hacer tu primer largo sin ninguna carta de presentación anterior?
Cuando estaba empezando el proyecto, me engañé de una verdad, me convencí de que iba a hacer esta película, aunque no había hecho una en mi vida. Había momentos en los que pensaba "pero a ver, ¿quién es Alejandro Hidalgo que nunca ha hecho una película como para decirle a la gente que va a hacer una?", pero creo justamente fue eso, que cuando te engañas tanto a ti mismo ya la mentira se convierte en verdad, de forma que cuando me reunía con la gente, les hablaba de la película como de algo certero que iba a ocurrir, incluso con los productores. Puede que si no lo hubiera hecho de esa forma la película no hubiera llegado a existir, pero yo me tomé con tal seriedad el proyecto que sin tener un centavo en mi cuenta, demostré mucha seguridad en lo que estaba haciendo y se abrieron las puertas.

¿Y cual fue el presupuesto final de la película?
En bolívares unos 4.800.000bs, que siendo un presupuesto de hace dos años se traduce más o menos en un 1.000.000 de dólares al cambio oficial. Sin embargo, si vamos a la realidad cambiaría (que en Venezuela es algo surrealista), eso nunca fue así. Así que siendo sinceros el presupuesto "real" de la película rondará los 500.000 dólares. Ciertamente fue un film de muy bajo presupuesto y sufrimos mucho haciéndola, puede que cuando la gente la vea opine que es una producción mucho más ambiciosa, pero eso se logró porque hicimos lo imposible para que el producto final se alzara de nivel.

Al principio pareciera que la historia de los niños no tiene demasiado sentido, pero luego descubrimos que es fundamental. ¿Es cierto eso que dicen que trabajar con niños y animales es de lo más complicado que hay?
Si que es complicado, no lo peor pues en realidad es una bendición, pero si es complicado. Era tan consciente de esta complicación que empezamos con los ensayos dos meses y medio antes de la filmación para desarrollar la empatía entre ellos y quitarle las vergüenzas. Pero el reto principal no era sólo trabajar con niños, sino trabajar el género con ellos, sacarles un pánico y ponerles en situaciones de peligro, terror y suspenso. Ellos ya le tenían mucho miedo y a la casa y yo me valí de eso. Por ejemplo, el más pequeño le tenía pánico al ático y le decíamos que ahí había el fantasma de un perro asesino, así que cuando no se asustaba con nada, yo le decía: "Te voy a llevar al ático", y ahí se asustaba inmediatamente (risas).

¿Alguna incidencia durante el rodaje?
La casa donde filmamos era de Pedro Estrada, quien fue jefe de la Seguridad Nacional y mano derecha del dictador venezolano Marcos Pérez Jiménez, quien fue presidente en los años cincuenta. En esa época se hacían infinidad de torturas terribles. Actualmente esta casa es un patrimonio nacional. La gestiona un grupo socialista pero lamentablemente está muy deteriorada. Tiene un sótano con paredes bloqueadas que dan a túneles de escape de aquella época. Un día, durante la reparación de unas tuberías encontraron huesos humanos. El caso es que si pasaron cosas extrañas, por ejemplo, una noche se quedaron los productores y se despertaron con unos golpes tremendos que luego descubrieron fueron causados por la rotura de tres espejos que al día siguiente iban a jugar en escena. En ese momento no había nadie más en la casa, todo estaba cerrado y solamente ellos tenían las llaves. Una vez estaba yo editando algunas tomas con el diseñador de audio y escuchamos algo así como unos susurros de gente rezando, era de noche, y le dije al diseñador: "Jacinto, como que mejor nos vamos y seguimos mañana de día" (risas). Otra vez estábamos grabando y se cerró la puerta fantasma, me explico... todos los productores a tiro para que no hubiese nada de ruido, silencio… set… acción!… y ¡PUM!, ¡el megaportazo!, y no se sabe cual puerta se cerró pues cada productor estaba cuidando una. Vaya si pasaban cosas raras…

¿Tienes algo ya en mente para lo que viene a continuación?
Tengo tres proyectos, primero, producir una película de muy bajo presupuesto de un exorcismo en una cárcel de mujeres. Yo sería productor y la directora, Gigi Romero, una muy talentosa directora venezolana que se ha formado en España y directora de esta web latinoamericana. Por otro lado, estoy empezando a desarrollar un proyecto de ciencia ficción venezolano y por último una película de fantasía épica, que va sobre un guerrero de la antigua Grecia que llega a costas venezolanas y termina conociendo a todos los guerreros de las tribus venezolanas.

¿Por lo que veo quieres seguir en el género?
¡Absolutamente sí!

Podéis revisar una galería de fotos de la producción y su tráiler oficial.

Raul Gil

Director de Scifiworld Latinoamérica y Director de Arte de Scifiworld


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