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Relatos Salvajes (2014): el placer de perder el control

el  Viernes, 17 Octubre 2014 02:06 Escrito por 


Seis historias independientes, unidas por el vértigo de la catarsis social y la venganza en una cotidianidad insustancial, desarreglada en su burocracia y desigualdad, e irónicamente desbordante de violencia contenida.


Relatos Salvajes, dirigida por Damián Szifrón y coproducida por España (Por los hermanos Agustín y Pedro Almodóvar), se ha convertido en la película nacional más taquillera de la historia del cine argentino, con casi de tres millones de espectadores. El filme nos presenta seis historias autoconclusivas en forma de antología: los pasajeros de un avión descubren que están unidos por una misma persona a quien han herido reiterativamente; una mesonera se reencuentra con el culpable del suicidio de su padre; dos conductores se embarcan en una lucha de poder en una carretera desolada; un hombre se enfrenta a la burocracia de Buenos Aires; los padres de un adolescente irresponsable buscan opciones para mantener a su hijo fuera de la cárcel; en su boda, la novia descubre que una de las invitadas es más que una compañera de trabajo de su esposo.

 


La película le hace justicia a su título. Es efectivamente salvaje, insólita, violenta, cruda y mordaz a la hora de mostrarnos las flaquezas del ser humano, del reaccionar honestamente a lo que dictan las emociones. Logra convencernos de su esencia aterradora y divertida a partes iguales, mientras nos muestra a una Argentina expuesta a la inevitable cultura de corrupción y decadencia. Al final, Szifrón no busca plantearnos un ensayo acertado y documental, teñido del costumbrismo local, acerca de la realidad argentina y sus individuos; sino acerca de la mirada rencorosa con la que vemos lo que nos indigna, lo que obstruye nuestra reivindicación. Es una película sin nación.

Es mediante estos Relatos Salvajes que podemos, a través de la violencia y la exasperación, reconciliarnos con el deterioro de la sociedad que tanto nos afecta. Según las palabras del director, la conexión temática de los relatos se refiere a “la difusa frontera que separa a la civilización de la barbarie, del vértigo de perder los estribos y del innegable placer de perder el control”, una serie de relatos que son “situaciones conflictivas de la cotidianeidad, esas en las que yo mismo he estado expuesto y que como ciudadanos comunes reprimimos tras medir el costo-beneficio de una acción, optando por ser menos impulsivos y no responder a las agresiones externas”.



Similar en temática, más no en estilo ni en humor, a Falling Down (1993) el icónico filme de Joel Schumacher donde Michael Douglas interpreta a un recién despedido trabajador público, frustrado con las fallas de la sociedad, quien empieza a asesinar psicóticamente a quienes se interponen en su camino hacia casa de su ex esposa. Un viaje oscuro en el descenso psicológico de William “D-Fens” Forster, donde la violencia desatada nos ayuda a lograr nuestros cometidos. Igualmente, la noción de Elephant (2003), de Gus van Sant -quien recrea la cotidianidad de los involucrados en la masacre de Columbine y su proceso hacia la enajenación y la locura- nos habla del elefante en la sala: el silencio detrás de la habitualidad que despierta lo indomable. Otro ejemplo, respecto al final de Taxi Driver (1976) mediante el cual Slavoj Zizek se refiere a este particular retrato de salvajismo: “La violencia no es solo violencia en abstracto, es una suerte de brutal intervención sobre lo real”. Con Relatos Salvajes se nos da, por lo menos, la oportunidad de reírnos en el proceso.



Media docena de relatos ricamente interpretados, principalmente por Erica Rivas quien le da vida a una novia vengativa que hace de su boda el escenario perfecto para la humillación de su nuevo esposo. Con una obra menos oscura que En el fondo del mar (2003) y con un humor más inteligente que en Tiempo de Valientes (2005), Szifrón presenta una película que pareciera desarrollar más profundamente situaciones y sensaciones presentadas en filmes anteriores.


Relatos Salvajes es la película favorita de las nominadas como representación nacional en los premios Oscar. Además ha participado en el Festival de Cannes, donde estuvo nominada para la Palma de Oro; Festival de Cine de Sarajevo, donde resultó ganadora del Premio del Público; Festival Internacional de Cine de San Sebastian, donde fue ganadora en la mención de Mejor Película Europea. Resultaron también los más premiados de la noche en el Festival Internacional de Cine Fine Arts, llevándose a casa los premios de Mejor Película, Mejor Dirección, Mejor Interpretación Femenina y Premio del Público.


Gabriella Mesones Rojo

Estudiante de Artes en la UCV, Caracas. Escritora de cine y crónicas. @unamujerdecente


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